ZOMBIES OF MORA TAUDirector: Edward L. Cahn. Con Gregg Palmer, Allison Hayes, Joel Ashley, Marjorie Eaton. USA, 1957
A vueltas me tienen otra vez reivindicando el cine de miedo de los años cincuenta,
en esta ocasión además dispuesto a dejar en el sitio que merece al señor director del filme, don Eduardo L. Cahn, de quien ya hace tiempo disfruté de un programa doble que pueden repasar pichando aquí.
A vueltas me tienen otra vez reivindicando el cine de miedo de los años cincuenta,
en esta ocasión además dispuesto a dejar en el sitio que merece al señor director del filme, don Eduardo L. Cahn, de quien ya hace tiempo disfruté de un programa doble que pueden repasar pichando aquí. Artesano, que se dice ahora, hábil como pocos; diestro en lidiar presupuestos infames y salir harto más airoso que la mayoría de sus colegas.
Amigo de argumentos extravagantes que saca adelante con la mayor dignidad, es el Gran Kahn titán de la serie B en el sentido literal de tan abusado término, de modales académicos impecables que nada tienen que ver con el cine chapuza de Ed Wood y otros -no despreciables- creadores. Y eso que no baja de siete u ocho películas por año.
Amigo de argumentos extravagantes que saca adelante con la mayor dignidad, es el Gran Kahn titán de la serie B en el sentido literal de tan abusado término, de modales académicos impecables que nada tienen que ver con el cine chapuza de Ed Wood y otros -no despreciables- creadores. Y eso que no baja de siete u ocho películas por año.
Sus filmes de terror, que poco a poco irán desfilando por aquí, son herederos del cine de los treinta, bien iluminados y fotografiados; interesados en la creación de atmósfera en la corta medida que permiten sus paupérrimos medios, con un estilo visual y un pathos heredero del de los años de gloria del género. 
Claro que no hay apenas maquillajes ni efectos especiales, y que los decorados son parcos a no poder más. Pero Cahn siempre se las arregla para dar a sus productos un look y un acabado de serie A que contrasta muy agradablemente con unos guiones habitualmente enloquecidos: las cabezas cortadas y recosidas de The four skulls of Jonathan Drake, la zombie mutante de La mujer vudú, el prototípico mad doctor de Creature with the atom brain o los marcianos cabezones de Invasion of the Saucer Men. 

Zombies of Mora Tau es una historia de terror contada en clave de relato de aventuras, aunque también podría definirse al contrario. Tejida con mimbres clásicos y comedidos, cuenta la peripecia de un grupo de buscatesoros enfrentados a una docena de zombies blancos e incorruptos. Los muertos vivientes custodian una fortuna en diamantes que se halla en un barco hundido en el océano.

Son superfuertes e invulnerables; capaces de caminar bajo el agua, duermen en ataúdes cuando no vagan matando por la jungla o echándose mozas al hombro para llevárselas a su cripta. En vida fueron la tripulación que robó los diamantes sagrados a una tribu ignota, pagan así eternamente su sacrilegio.

Personajes arquetípicos entre los que destaca Allison Hayes, poderosa hembra zorruna que encarnase también a la Mujer Gigante; una mansión habitada por una vieja de maneras brujeriles que en realidad se reduce a un par de habitaciones; luchas submarinas... ¡rodadas sin agua!; paseos por una jungla diminuta en unas costas surafricanas sin un sólo negro... limitaciones que no impiden un desarrollo coherente de la acción, muy centrada en el acoso a un buque por parte de los zombies que emergen del fondo del mar. 

Habitualmente la crítica tiende a cargarse el cine fantástico de Cahn metiéndolo en el mismo saco con el de otros realizadores tan torpes como voluntariosos, cuando precisamente sus títulos rezuman profesionalidad y clasicismo por los cuatro costados. De esta pequeña joyita he llegado a leer en la blogosfera críticas que la tildan de demencial, sosteniendo que salen zombies negros nativos en una isla... la descartan sin siquiera haberla visto.
Así que desconfíen de imitaciones y hagan caso a su Abuelito, que ha perdido media vida mirando estas películas para poder contárselas sin decir mentiras!!
Así que desconfíen de imitaciones y hagan caso a su Abuelito, que ha perdido media vida mirando estas películas para poder contárselas sin decir mentiras!!
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